Nuestro estudiante de 3° medio B, Ignacio Mancilla Vera, publicó durante el primer semestre una columna de opinión en la sección Opinión de El Austral de Osorno, donde reflexiona sobre la feria de la plaza Pedro Aguirre Cerda y su importancia para la identidad de la ciudad.
En su texto, Ignacio invita a mirar este tradicional espacio más allá de su función comercial. A partir de una experiencia personal, plantea que la feria representa un lugar de encuentro donde conviven personas de distintos orígenes y donde el valor de los objetos, la gastronomía y las relaciones humanas trasciende las etiquetas o el consumo.
El estudiante también destaca la calidez de quienes trabajan cada sábado en la feria y cómo, a través de gestos cotidianos, se construye un ambiente de respeto, cercanía y comunidad. Asimismo, reflexiona sobre el rol que estos espacios cumplen en la preservación de la identidad local y en la convivencia entre personas de diferentes realidades.
Felicitamos a Ignacio por este importante logro y por compartir una reflexión que pone en valor el patrimonio social y cultural de Osorno.
Los y las invitamos a leer su columna a continuación:
«Feria Pedro Aguirre Cerda: Un microcosmos de dignidad e identidad
Ignacio Mancilla Vera, alumno de tercero medio B del Colegio San Mateo de Osorno
Entender la plaza Pedro Aguirre Cerda de Osorno, simplemente como un espacio público, sería ignorar y despreciar su verdadera naturaleza: un tejido de relaciones humanas que cobra vida a través de su mundo. Para comprender esto, no basta con que te lo cuenten, tienes que ir y vivirlo en carne y hueso, ya que este lugar no es sólo un centro de comercio, sino un escenario de resistencia cultural frente a la frialdad del consumo moderno.
En el presente comentario se profundizará en cómo la feria logra democratizar el trato humano, cómo de alguna forma protege la identidad local a la cual estamos acostumbrados a vivir diariamente, alejándose de las etiquetas y posibles desprecios sociales que suelen fracturar nuestra convivencia sociocotidiana.
Los días sábados, temprano por la mañana, es cuando se realiza normalmente esta maravillosa feria. Lo primero que resalta a la vista al recorrer los puestos es un estado de ánimo tan activo que en cualquier otro lado sería completamente envidiable. En el devenir social de la plaza Pedro Aguirre Cerda ocurre un fenómeno curioso: el juicio estético se suspende. A diferencia de otros entornos comerciales de la ciudad, donde el vestuario o el estatus condicionan cómo te tratan, aquí el desprecio no tiene cabida. Se genera una atmósfera de seguridad comunitaria donde la dignidad de las personas no se mide por su capacidad de compra, sino por el vínculo directo entre comprador y vendedor, que de por sí es un diálogo sano y muy amistoso. Esta falta de segregación permite que personas de diversos orígenes convivan sin las barreras sociales que obstruyen muchas veces nuestra sociedad.
La experiencia personal vivida el sábado 2 de mayo al visitar este locus amoenus (lugar ameno), fue un cumplimiento de expectativas total, empezando simplemente con la conservación de la identidad del pueblo osornino representado en la venta de ropa de segunda mano, objetos de autogestión y gastronomía típica. En un mundo globalizado que tiende a uniformar los gustos por la moda y marcas caras que suelen ser demasiado onerosas, la feria devuelve al ciudadano la posibilidad de encontrarse con sus raíces. Y ello ocurre sin dejar de lado la misma moda, donde si bien es cierto uno no puede ir con la idea de encontrar por ejemplo una polera de tal marca, talla y color, al final esa es la esencia de la feria: sorprenderse con prendas que fueron ya usadas, pero aún siguen con vida útil e inclusive de una marca cara a un precio sorprendente.
Por otro lado, la atención y amabilidad de cada persona es sorprendente, ya que a pesar de ser muy temprano y sumando el frío otoñal que había, en ningún momento hubo un mal trato ni muestra de indiferencias, cosa que en otros lados no pasa, donde te miran de pies a cabeza con un desagrado notorio por tu forma de vestir o hablar.
La feria Pedro Aguirre Cerda es mucho más que un mercado feriante; es un órgano vital de armonía social. Logra lo que pocos espacios en Osorno consiguen: que la identidad se construya desde el encuentro y no desde la exclusión».
En el mundo de hoy resulta imperativo valorar estos espacios, no como simples anécdotas urbanas, sino como ejemplos de cómo la sociedad puede organizarse bajo principios de dignidad y respeto mutuo.