Nuestras y nuestros estudiantes de 8° básico participaron en su Jornada de Crecimiento, una instancia pensada para detenerse en medio del año y mirar cómo están, cómo se relacionan y hacia dónde caminan.
La jornada abrió un espacio para reconocer y poner nombre a las propias emociones, un ejercicio que muchas veces queda postergado en el ritmo del día a día. Desde ahí, la conversación se movió hacia la vida del curso y el modo en que se cuidan y se tratan entre compañeras y compañeros, poniendo el buen trato en el centro de la convivencia.
Con el paso a enseñanza media cada vez más cerca, el grupo también conversó sobre lo que viene: las expectativas, las inquietudes y las metas con que se preparan para esta nueva etapa de su formación.
El trabajo combinó momentos personales con instancias en pequeños grupos de cinco o seis estudiantes. Cada grupo fue acompañado por asesoras y asesores de 2° medio, estudiantes que ya recorrieron este mismo tránsito y que hoy se ponen a disposición de los más pequeños para acompañarlos desde su propia experiencia. Ese acompañamiento entre estudiantes le dio a la jornada un sello cercano, donde escuchar y ser escuchado tuvo tanto valor como cada actividad propuesta.
Al cierre, una convivencia reunió a la generación para compartir lo vivido durante el día.
En unos meses, este grupo dejará la enseñanza básica. La Jornada de Crecimiento fue una forma de prepararse para ese paso acompañados por su curso y por quienes ya lo vivieron.