Nuestra comunidad comienza a prepararse para el Tiempo Ignaciano, un periodo de gracia y reflexión que vivimos oficialmente entre el 31 de julio y el 18 de agosto, y en el que recordamos el legado de San Ignacio de Loyola y San Alberto Hurtado, las dos figuras que orientan la misión educativa y evangelizadora del colegio.
San Ignacio de Loyola nos invita a la raíz: a la espiritualidad profunda, al discernimiento y a buscar y hallar a Dios en todas las cosas. San Alberto Hurtado nos lleva desde esa raíz hacia la consecuencia práctica, la justicia social y la opción por los más vulnerables a través de la acción solidaria. Ambos, juntos, describen el camino que nuestra comunidad busca recorrer cada día.
La preparación se vive desde ya con las acogidas intencionadas en cada curso, desde Pre-Kínder a 4° Medio, acompañadas de material preparado por el equipo de Pastoralistas para las jefaturas y de una pauta que el Departamento de Familia hizo llegar a los hogares, para que la reflexión también encuentre lugar en casa.
El viernes 31 de julio, la comunidad recuerda a San Ignacio de Loyola con una acogida extendida, una colación compartida y celebraciones litúrgicas por ciclo en el Gimnasio San Alberto Hurtado. El domingo 2 de agosto, la Comunidad Jesuita invita a toda la comunidad a la Misa dominical de las 11:30 hrs para celebrar a nuestro Santo Patrono.
El Tiempo Ignaciano continúa en agosto, cuando la mirada se vuelve hacia San Alberto Hurtado. Junto a nuevas acogidas y campañas solidarias de recolección de útiles de aseo y limpieza, la comunidad prepara el Día de la Solidaridad con celebraciones litúrgicas, y suma en estas semanas nuestro característico seminario de participación juvenil, obras de teatro para los más pequeños y otros espacios de encuentro que iremos compartiendo.
Este camino no se recorre solo en las salas. Docentes, asistentes de la educación, equipos administrativos y de servicios generales también se reúnen en estas semanas para reflexionar y compartir la misma pauta que llega a las familias, porque esta espiritualidad atraviesa cada rincón del colegio y sostiene la vocación de servicio que nos reúne.
Los invitamos a vivir estas semanas con atención y apertura, dejándonos impactar por un legado que, en todo, nos enseña a amar y servir.