La presentación “Diagnósticos y diversificación de la enseñanza” reunió a docentes y asistentes de los tres ciclos para revisar cómo adecuar las clases y evaluaciones a las necesidades de cada estudiante.
El martes 3 de noviembre, en la reunión general de funcionarios de nuestro colegio, el equipo de educadoras diferenciales presentó “Diagnósticos y diversificación de la enseñanza”. La instancia buscó entregar herramientas prácticas para el trabajo en sala con estudiantes que presentan necesidades educativas especiales.
La exposición comenzó con el marco normativo. El Decreto 83 establece los criterios y orientaciones de adecuación curricular para estudiantes con necesidades educativas especiales de educación parvularia y básica, mientras que el Decreto 67 regula las normas de evaluación, calificación y promoción en educación básica y media. A partir de ellos se explicó que el acompañamiento comienza identificando las necesidades pedagógicas, socioemocionales o conductuales de cada estudiante, junto con las barreras que enfrenta, para definir si el apoyo que requiere es ocasional, periódico o sistemático. En ese proceso se consideran también sus fortalezas e intereses, su ritmo de aprendizaje y su nivel de autonomía, además de la información que entregan el profesional que emite el diagnóstico y las evaluaciones psicopedagógicas.
Luego se revisaron los diagnósticos más frecuentes en nuestras salas: el trastorno del espectro autista, el trastorno por déficit atencional y las dificultades específicas del aprendizaje. En cada caso, las educadoras diferenciales relacionaron sus características con lo que se puede observar en clases y con las estrategias para acompañar, como anticipar cambios y actividades, usar apoyos visuales, incorporar los intereses de los estudiantes, ofrecer pausas de regulación o permitir distintas formas de demostrar lo aprendido.
Una parte importante se dedicó a las adecuaciones curriculares de acceso. En el entorno se incluyen medidas como sentar al estudiante cerca del profesor o reducir los estímulos visuales que distraen. En las clases y evaluaciones, en tanto, se recomienda usar tipografías claras como Arial o Calibri en tamaño 12 a 14, imágenes nítidas, conceptos importantes en negrita e interlineado de 1,5. También se presentaron las adecuaciones en los objetivos de aprendizaje, que pueden ser de priorización, graduación, enriquecimiento o eliminación.
La presentación cerró recordando que estas adecuaciones son una responsabilidad compartida entre el profesor de asignatura y la educadora diferencial. Ese trabajo colaborativo, que también se apoya en el Diseño Universal para el Aprendizaje, permite responder a la diversidad presente en cada curso con material complementario, actividades diferenciadas y un plan de acompañamiento acorde al diagnóstico de cada estudiante.