Estudiantes, funcionarios y el equipo directivo se unieron el jueves 15 de octubre para agradecer a quienes acompañan cada día la formación de nuestros niños, niñas y jóvenes. La jornada contó con la visita del Provincial de la Compañía de Jesús.
El jueves 15 de octubre el Colegio San Mateo vivió una jornada dedicada a sus profesores, profesoras, educadores y educadoras. Desde temprano, estudiantes de todos los ciclos, el equipo directivo y funcionarios prepararon distintos momentos para expresar su gratitud a quienes dedican su vocación a educar.
Una mañana de encuentro
El día comenzó con desayunos para profesores y profesoras, seguidos de asambleas de celebración organizadas en cada ciclo. En ellas los estudiantes fueron protagonistas con presentaciones y gestos de cariño hacia sus educadores. Los profesores, por su parte, recordaron su propia infancia con fotos de cuando eran niños y niñas.
La jornada también tuvo espacio para el deporte. En básica y en media se jugaron partidos entre estudiantes y funcionarios, que se vivieron con entusiasmo dentro y fuera de la cancha. Al mediodía, educadores y educadoras compartieron un almuerzo junto al equipo directivo.
La visita del Provincial
Durante toda la jornada nos acompañó el Provincial de la Compañía de Jesús, quien compartió una reflexión con nuestros educadores en el día de santa Teresa de Ávila. En sus palabras recordó que “educar es el sueño de Dios en cada niño y niña” y que cada educador tiene en sus manos una llave capaz de abrir puertas.
El Provincial destacó que en nuestro colegio todos educan, porque Dios no está solo en la capilla, sino también en los pasillos y en las cocinas. Invitó a los educadores a volver al corazón de su vocación preguntándose, al modo de san Ignacio, dónde los está llamando el Señor a abrir una puerta más.
De santa Teresa rescató su capacidad de volver a subirse al carro después del barro, resumida en su conocida oración: “nada te turbe, nada te espante, solo Dios basta”. Cerró su reflexión agradeciendo la vocación de cada educador y educadora, con el deseo de que todo sea a mayor gloria de Dios.
Como comunidad educativa agradecemos a cada profesor, profesora, educador y educadora por su entrega diaria. Su trabajo es la base de la formación integral que buscamos para nuestros estudiantes, en todo amar y servir.